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¿Qué es el veganismo?

Por We The Free Activism · 3 de febrero de 2022
¿Qué es el veganismo?

El veganismo es el movimiento de justicia social que más rápido crece en el mundo, pero todavía genera bastantes dudas sobre lo que realmente significa. Te lo explicamos de forma sencilla.

Entonces, ¿qué es el veganismo en realidad?

Donald Watson acuñó la palabra «vegano» en 1944, tomando las tres primeras y las dos últimas letras del término inglés «vegetarian». Según The Vegan Society:

«El veganismo es una postura filosófica y una forma de vivir que busca excluir, en la medida en que sea posible y practicable, toda forma de explotación y crueldad hacia los animales para la alimentación, la vestimenta o cualquier otro fin; y por extensión, promueve el desarrollo y uso de alternativas sin animales para beneficio de los demás animales, los seres humanos y el medio ambiente».

¿Y esto cómo se traduce en el día a día? Empecemos por lo más evidente: la comida.

¿Qué come una persona vegana?

Dicho de forma clara: en una alimentación vegana cabe de todo, salvo productos de origen animal. Esto incluye carne, pescado, marisco, huevos, miel y lácteos. Se puede disfrutar de lo mismo que cualquier otra persona: pizzas, hamburguesas, curris, sushi, perritos calientes y muchísimo más, simplemente cambiando los ingredientes animales por alternativas vegetales.

Por supuesto, no todas las dietas veganas son iguales. Hay quienes basan su día a día en alimentos integrales de origen vegetal, mientras que a otras personas les tiran más los ultraprocesados y la comida rápida vegana. Son elecciones distintas, pero comparten lo esencial: ninguna financia de manera deliberada el maltrato animal. Da igual si tu plato está repleto de legumbres y verduras o si tu nevera rebosa de hamburguesas vegetales; siempre que no consumas animales ni sus secreciones, tu alimentación es vegana.

Eso sí, conviene recordar algo fundamental: el veganismo no es una dieta, es una postura ética. Y va mucho más allá del plato.

¿Qué más se tiene en cuenta?

Quienes adoptan el veganismo también evitan los derivados animales y los productos testados en animales. Al principio puede parecer un mundo, pero gracias al auge del movimiento, cada vez es más fácil encontrar cosmética, maquillaje y productos de limpieza libres de crueldad. Sellos como la «V» de producto vegano o el conejito de Leaping Bunny ya forman parte de las estanterías habituales.

Un matiz importante: «vegano» y «cruelty-free» no significan lo mismo. «Vegano» indica que el producto no lleva ingredientes de origen animal, mientras que «cruelty-free» certifica que no se ha testado en animales. Un artículo puede cumplir ambas cosas, o solo una de ellas. Con una búsqueda rápida en internet puedes dar con marcas de total confianza.

Ropa y calzado veganos

Hoy en día existe una inmensa variedad de tejidos libres de origen animal. Aun así, parte de la industria textil sigue anclada en el pasado recurriendo al cuero, las pieles, la lana o la seda. Suele creerse que las alternativas veganas no son naturales ni sostenibles, pero la realidad demuestra que producir cuero o pieles dista muchísimo de ser algo ecológico.

Es verdad que algunos sintéticos proceden del plástico, pero existen incontables opciones veganas Y sostenibles. Desde algodón orgánico y cuero de nopal hasta seda de flor de loto o pelo sintético obtenido de materiales reciclados. El interés por vestir sin crueldad y con menor impacto ambiental no para de crecer, y la demanda de textiles vegetales se ha disparado: se prevé que el mercado de la moda vegana y sostenible alcance cifras astronómicas en los próximos años.

Y esto nos lleva a otro ámbito clave: el entretenimiento

Los animales siguen siendo explotados y maltratados en circos, acuarios, rodeos, actividades turísticas y zoológicos. Es fácil que recuerdes con cariño alguna visita de infancia para ver delfines o aquel paseo en poni en una granja escuela. A casi todo el mundo le ha pasado. Pero aunque para las personas pueda resultar divertido, para los animales no lo es en absoluto. Para obligarles a actuar o tolerar el contacto constante se recurre al encierro, fustas, collares de castigo, ganchos e incluso a privarles de comida.

Siempre habrá quien asegure que sus animales viven felices y bien cuidados. Pero piensa en esto: ¿te gustaría pasar tu vida cargando con personas a la espalda o actuando frente al griterío de un público desconocido? No existe una forma ética de utilizar a los animales como espectáculo.

Por desgracia, la explotación no termina en la comida, las compras y el ocio

Cada año se somete a millones de animales a experimentos de laboratorio. Sufren un encierro enloquecedor, quemaduras inducidas, perforaciones craneales o sustancias irritantes aplicadas directamente en los ojos. Nos han hecho creer que estas pruebas son indispensables, pero los resultados obtenidos en animales casi nunca se trasladan con éxito a la fisiología humana. De hecho, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos señalan que el 95 % de los fármacos probados en animales fracasan en los ensayos clínicos con personas.

Fuente de la imagen: CEN/Cruelty Free International/SOKO Tierschutz

A todo esto se suman otros objetos cotidianos que a menudo pasan desapercibidos: muebles, tapicerías de coches, almohadas de plumas o material artístico que incorporan derivados animales entre sus componentes.

Que nada de esto te abrume

Hemos repasado muchas cosas, pero dar el paso no es tan complicado como parece. Al principio hace falta informarse un poco, claro, pero como con cualquier hábito nuevo, enseguida se vuelve natural. Con el veganismo en pleno crecimiento, cada vez hay más comunidad y recursos a tu alcance: puedes unirte a retos como Veganuary o Challenge22, o conectar con colectivos locales en tu zona. Otra manera estupenda de empezar es buscar recetas veganas de tus platos favoritos de siempre: prueba a teclear en Google «macarrones con queso veganos» o «filetes veganos» (¡sí, existen, y están buenísimos!).

Cualquier persona vegana te dirá que el camino merece totalmente la pena. De hecho, la frase que más se repite es: «Solo me arrepiento de no haber empezado antes». Pocas sensaciones se comparan con la tranquilidad de saber que has dejado de financiar el sufrimiento animal. El veganismo parte de una convicción ética, pero también se vive con una alegría inmensa.

Si buscas más información y recursos, pásate por www.3movies.wtf.

Recursos adicionales: