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WTF: La historia de nuestros orígenes

Por James Hattersley · 25 de noviembre de 2025
WTF: La historia de nuestros orígenes

Muchos medios de comunicación bautizaron 2018 como el año en que el veganismo se volvió imparable: cifras récord en Veganuary, opciones veganas en las cartas y supermercados de todas partes y el respaldo público de grandes celebridades.

Miles de colectivos salían a la calle a diario para abrir conversaciones sobre el veganismo. Muchas personas activistas, entre las que nos incluimos, sentimos una enorme ilusión; parecía un punto de inflexión decisivo frente a la explotación animal. Sin embargo, tras cientos de charlas cara a cara con la gente de a pie, la realidad sobre el terreno no parecía mejorar tanto.

Recorrí el Reino Unido participando en todo tipo de acciones: marchas, disrupciones, investigaciones en granjas y divulgación en la calle. Hablé con miles de personas con la esperanza de despertar algo de empatía. Pero para 2019, la frustración me pesaba demasiado. Veía a la mayoría mostrar una indiferencia absoluta ante un sufrimiento inimaginable. Quienes dedicaban su vida a crear un mundo más compasivo recibían burlas y rechazo continuo. Y lo que más dolía: los propios colectivos activistas se estaban destrozando por dentro con tensiones internas y dinámicas tóxicas. ¿El resultado? Personas veteranas con muchísima experiencia dejaban el movimiento, mientras las cifras de animales sacrificados no paraban de crecer año tras año. — James Hattersley, director ejecutivo de We The Free

En otoño de 2019 lanzamos junto a un grupo de activistas la «Animal Rights Activism Survey», la mayor encuesta de este tipo hasta la fecha, con respuestas de más de 1.100 personas de todo el mundo. Los resultados confirmaron nuestros peores temores: un tercio del activismo reducía drásticamente su actividad o lo dejaba por completo tras apenas dos años, debido al agotamiento extremo y al ambiente destructivo. Menos del 10 % de las personas que coordinaban sentía contar con la preparación necesaria, y apenas un 5 % recopilaba datos reales para medir su impacto. Más de la mitad señalaba problemas graves con los liderazgos. Fue un auténtico baño de realidad.

Tomando esos datos como hoja de ruta, nació We The Free (WTF). El propósito estaba claro: construir una comunidad fuerte y solidaria de defensa animal, ofrecer formación profesional totalmente gratuita al movimiento y apoyarnos en la investigación y los datos para multiplicar nuestro impacto. Pero el camino estuvo lleno de piedras. Una persona del equipo fundador se vio envuelta en acusaciones graves de conducta indebida, algo que estuvo a punto de destruir el proyecto antes de ver la luz. Muchas personas voluntarias se apartaron y la credibilidad del colectivo quedó al límite. James Hattersley, gestor en el sector de atención social y una persona profundamente introvertida, no tenía intención alguna de liderar el proyecto; sin embargo, para salvarlo, asumió la Dirección Ejecutiva. Sumó al equipo a dos personas clave con una visión brillante, Zachary Champoux y Jen Deighan-Schenk, y en otoño de 2021 We The Free echó a andar oficialmente.

Hemos superado grandes pruebas y hemos aprendido de cada tropiezo. En estos años hemos construido las bases y herramientas para respaldar a miles de personas en todo el mundo. Hoy en día, We The Free es el movimiento de activismo vegano a pie de calle con mayor crecimiento a nivel internacional, empoderando a quienes defienden a los animales para liderar y lograr victorias reales y duraderas.