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5 claves para superar el desgaste en el activismo por los animales

Por Jasmine Harwood · 17 de diciembre de 2024
5 claves para superar el desgaste en el activismo por los animales

Enfrentarse a un mundo entero empeñado en explotar y maltratar a los animales por mero beneficio es abrumador. Es doloroso. Desconcierta. Cuesta muchísimo trabajo. Y, como consecuencia lógica, puede resultar agotador.

Una persona tumbada boca abajo en un sofá.

Fuente de la imagen: Hello Magazine

Un estudio titulado “Burnout in Social Justice and Human Rights Activists” define el desgaste como “el deterioro del bienestar psicológico, emocional y físico acompañado de sentimientos de desesperanza”. Esta mezcla tan intensa de emociones negativas puede empujar rápidamente a pensar que la única salida es dejar el movimiento. Esto no solo pasa factura a nivel personal, sino que debilita el impacto del activismo en su conjunto. Necesitamos a la gente activa. Y más aún: necesitamos personas que se sientan fuertes, decididas y acompañadas.

Para lograrlo, tenemos que aprender a detectar cuándo asoma el agotamiento —en nosotres y en quienes nos rodean— y actuar a tiempo antes de que vaya a más.

1. Identifica las señales de agotamiento

No se puede prevenir lo que no se conoce. Por eso, el primer paso (y quizá el más importante) es reconocer los síntomas del burnout.

Mental Health UK resume así las señales más habituales de agotamiento:

  • Sentir cansancio o falta de energía casi todo el tiempo
  • Sensación de impotencia, bloqueo o derrota
  • Sensación de desconexión o soledad en el mundo
  • Mirada cínica o pesimista
  • Dudas constantes sobre tu propia capacidad
  • Procrastinar y tardar mucho más en sacar las cosas adelante
  • Sensación de agobio permanente

Además, existen señales específicas del desgaste en el activismo:

  • Sentir que tu esfuerzo no cambia nada o haber perdido el sentido de lo que haces
  • Apatía hacia el movimiento
  • Sentimientos de martirio o autosacrificio constante
  • Irritabilidad o poca paciencia hacia el resto

¿Te suena familiar? ¿Reconoces alguna de estas señales en otras personas del colectivo? Si es así, podría tratarse de desgaste.

Si te sientes así ahora mismo, respira: no pasa nada. El resto de este artículo está pensado precisamente para acompañarte en esto.

Y si lo ves venir en una amistad o compi de lucha, tiéndele una mano. Puedes empezar diciéndole que te preocupa su bienestar y preguntándole si le apetece hablar de ello. Si quiere, podéis repasar juntes la lista anterior para ver si se siente identificade con algún síntoma. Si es el caso, os vendrá bien explorar las siguientes pautas...

Una mano extendida desde abajo y otra acercándose desde arriba para encontrarse

2. Celebra cada logro

Uno de los grandes detonantes del burnout en el activismo es la sensación de que el trabajo nunca se acaba. A veces parece que los cambios tardan una eternidad o, peor aún, que vamos hacia atrás. Cuando inviertes tantísimo tiempo, foco y energía en algo cuyos frutos no siempre se palpan al momento, dan ganas de tirar la toalla.

Pero los logros existen. Y son posibles gracias a ti.

Da igual si es haber estado en una acción en la calle, haber tenido una conversación constructiva con tu familia o haber cocinado un plato para alguien que suelta: «¡Oye, pues este tofu no está nada mal!». Cada paso que damos, grande o pequeño, es un avance real.

Decidir apartarte del consumo y la explotación animal ya es un paso enorme. Todo lo que construyas a partir de ahí es una victoria.

Tómate un momento al día para valorar lo que has aportado. Apúntalo. Dítelo frente al espejo. O simplemente piénsalo para tus adentros. Y cuando lleguen las grandes victorias —porque llegarán—, ¡celébralas por todo lo alto!

3. Lleva un diario

Un cuaderno con páginas de líneas abierto sobre una mesa con una mano sosteniendo un bolígrafo a punto de escribir: “¿Qué necesito hacer para cuidarme mejor?”

Una de las herramientas más potentes para ordenar y procesar lo que pensamos y sentimos es escribir un diario. No hace falta que redactes crónicas larguísimas a mano detallando cada minuto de tu día (a menos que te apetezca). Basta con anotar tres cosas por las que sientas gratitud hoy. O pensar en un momento que te haya removido y explorar qué te hizo sentir así.

«Al llevar un diario, tomamos las riendas de la respuesta de estrés de nuestro cuerpo: calmamos el sistema nervioso simpático (la reacción de lucha o huida) y activamos el sistema parasimpático (el descanso y la recuperación)».
— Tanya J. Peterson, NCC. Cita de: Silk + Sonder

Más allá de los beneficios para la salud avalados por la ciencia sobre la escritura expresiva, poner nombre a cómo nos sentimos nos ayuda a entender por qué nos sentimos así. Este autoconocimiento es clave para crecer como personas y clarificar qué nos importa de verdad. Y, gracias a ello, podemos aliviar buena parte de los síntomas del agotamiento.

Ten presente que lo que escribas no tiene que quedar perfecto ni bonito. El objetivo no es ese. Se trata de sacar de la cabeza lo que llevas dentro para recuperar claridad, calma y presencia en tu vida y en tu activismo.

Algunas aplicaciones útiles para escribir a diario:

O si eres más de boli y papel, aquí tienes una lista de ideas para dar el primer paso.

4. Busca apoyo

Quienes se vuelcan en el activismo son especialmente vulnerables al desgaste. Sentir la urgencia de actuar ante la injusticia supone una enorme carga emocional. De hecho, en un estudio de Goodwin y Pfaff se define como «trabajo emocional».

«[Los activistas] se autoexigen tener un impacto significativo en el mundo... [lo cual] les obliga a comprender a fondo realidades sociales sobrecogedoras vinculadas al sufrimiento y la opresión, realidades que la sociedad en general suele ser ‘incapaz de afrontar o prefiere ignorar’. Esta carga que pesa sobre la conciencia de los activistas eleva sus niveles de estrés y autoexigencia, disparando el riesgo de burnout»
— Cita: Journal of Human Rights Practice

Asumes una gran responsabilidad al dar la cara, y cargar con ese peso en soledad nunca sale bien. Por eso es vital recordar: no estás a solas en esto. Si todavía no lo has hecho, únete a una comunidad activista o vegana cerca de ti. No solo es la vía más potente para transformar la realidad, sino que conocerás a personas afines que de verdad lo entienden y pueden tenderte la mano. En We The Free también ofrecemos apoyo y recursos para la salud mental en el activismo. Si necesitas ayuda, solo tienes que pedirla.

Y jamás subestimes lo que alivia desahogarte con alguien de confianza. Hablar las cosas con calma ayuda a tomar perspectiva sobre los problemas que ahora ves insalvables. Hay veces en que quien te escucha sabe mejor que tú lo que necesitas en ese instante.

5. Recuerda por qué empezaste

«Tener fe es tener la audacia de creer en lo que todavía no se ve»
— Jen Sincero (Autora de «Eres un auténtico as: cómo dejar de dudar de tu grandeza y empezar a vivir una vida increíble»)

Si dimos el paso de pasar a la acción es porque nos negamos a aceptar las cosas como son. Pero los cambios sociales pueden tardar décadas en arraigar. Lo que logramos con el activismo casi nunca es instantáneo: avanza a base de abrir ojos poco a poco, de reformas lentas y de gestos simbólicos que van sumando fuerza gracias al empeño constante y colectivo de todes. Quizá implique que nunca nos conformemos con el presente.

¿Significa eso que debamos tirar la toalla? Ni de broma.

Si sientes que el agotamiento te aprieta, puede que baste con cambiar de enfoque. A lo mejor te toca descansar un tiempo de la primera línea y dedicarte a estudiar el funcionamiento de las industrias o cómo hacer crecer el movimiento. Quizá te venga bien alejarte de discusiones tensas y acudir solo a convocatorias pacíficas, mesas informativas o difusión callejera. O tal vez te has cargado con demasiadas tareas y necesitas centrarte en una o dos cosas concretas.

Sea lo que sea, reconecta con el motivo que te trajo aquí. El activismo no es un sprint; es una carrera de fondo. Esto no significa que debamos inmolarnos ni dejarnos la vida por la causa, ni tampoco que tengamos que dar el 200 % cada minuto del día. Significa, simplemente, que no nos rendimos.

El desgaste existe. Pasa. Y si llevas el tiempo suficiente militando, es muy probable que te toque vivirlo. Pero eso no tiene por qué ser el final de tu camino. Eres una pieza imprescindible en esta lucha. Los animales te necesitan. Así que:

Aprende a ver las señales.

Celebra los avances.

Escribe.

Pide apoyo.

Y ten muy presente tu razón de ser.

Cuentas con nuestras fuerzas.

Un ave fénix con las alas desplegadas renaciendo entre llamas

Si notas que el burnout se ha instalado y no ves la forma de salir adelante por tu cuenta, no dudes en buscar apoyo profesional. Pulsa aquí para consultar la guía completa de Mind sobre las distintas opciones de ayuda a tu alcance.

Recursos adicionales: